viernes, diciembre 02, 2011

ACLARANDO

Este artículo fue publicada en La Jornada el 26 de noviembre de 2011


En el terreno de la política partidista las cosas parecen aclararse.


En la izquierda se mantiene una precaria unidad en las cúpulas en un proceso que sale terso gracias al acuerdo entre AMLO y Ebrard. Este último demuestra con elegancia y convicción por qué muchos pensamos que era el mejor candidato de las izquierdas.

AMLO un candidato presidencial en campaña desde hace seis años nunca ha propuesto un programa radical como se le ha endilgado desde muchos medios de comunicación. Pero en política los símbolos son decisivos y esos símbolos lo hacían ver como un candidato radical. Ahora ha echado mano de símbolos para colocarse como lo que es, un candidato que aspira a cubrir el espacio de la centro-izquierda. A ello seguirá, espero, un replanteamiento de la estrategia política de la izquierda partidista. En esta perspectiva conviene leer el excelente libro elaborado por Alejandro Encinas Nájera, La transición interrumpida (2011, Fundlocal) quien de manera metódica desentraña tanto la impúdica campaña seguida desde los Pinos contra AMLO como los mismos errores de la izquierda.

En el PRI también alcanzaron la unidad desde las cúpulas gracias sobre todo a la excepcional habilidad política del senador Beltrones. Su mensaje con el cual declina competir en las elecciones internas del PRI señala casi todas las razones de peso para su declinación: el pequeño margen con el que gana el PRI en Michoacán y el acuerdo de unidad alcanzado por las izquierdas partidistas. El tercer factor no mencionado pero clave es la creciente impaciencia del bloque de Peña Nieto por proclamarlo como candidato de unidad. El interesante artículo de Soledad Loaeza el jueves pasado en este diario pone el acento en lo que será la principal debilidad del PRI en su campaña presidencial: su arrogancia y su convicción en la inevitabilidad de su triunfo.

En el PAN las cosas aparecen menos claras dado que ahí parece que sí habrá elecciones internas. Ya veremos si efectivamente el PAN es el único partido que tolera la competencia interna sin socavar su unidad.

Pero la forma como se han resuelto las candidaturas presidenciales en dos de los tres partidos principales nos muestra mucho del enorme deterioro de ambos como para no poder tolerar el mínimo debate interno sin socavar su pretendida unidad. Unidad que por lo demás habrá de probarse no tanto en las fotos de notables o en las cargadas de adeptos sino entre los operadores políticos y en lo que constituye el núcleo duro de cada partido.

El otro ingrediente clave para estas elecciones desde la perspectiva partidista es que existen ya dos coaliciones. En ambos casos los pequeños partidos han optado por aliarse. En el caso de la izquierda lo que era evidente es que tanto el PT como la ex Convergencia había condicionado su alianza a que el candidato fuera AMLO. Sin duda eso y la fecha de registro de las alianzas electorales que vencía a mediados de noviembre contribuyeron a prefigurar un resultado.

Algunos analistas se preguntan por qué el PRI con la amplia ventaja que le dan las encuestas aceptó aliarse con impresentables como el Partido Verde o el partido de la Maestra. Veo dos razones. Una porque para cierto electorado no son tan impresentables. Otro y más importante porque así evitaron la posibilidad que se aliaran con el PAN.

Ambos candidatos triunfantes del PRI y del PRD han elaborado su estrategia buscando primero asegurarse la unidad de su núcleo duro y segundo partiendo del supuesto de un elección tipo plebiscitarias como las de 2000 y 2006, pero en donde se desplome la candidatura panista.

Estos cálculos se vendrán abajo si al PAN le sale bien sus elecciones internas, a pesar de la carga que hoy representa ser el partido en el gobierno. En este caso estaríamos en presencia de unas elecciones entre tres candidatos fuertes, lo cual impactaría fuertemente las estrategias del PRI y del PRD.

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Acerca de mí

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He sido dirigente del movimiento estudiantil de 1968, dirigente en el Partido Mexicano de los Trabajadores, miembro fundador del Movimiento de Acción Política y del Partido Socialista Unificado de México en los setentas. Miembro Fundador de la UNORCA. Presidente del Consejo Consultivo de la CNC en los ochentas. De abril a julio de 2006 fui el coordinador general de la campaña presidencial de Patricia Mercado. Como funcionario público he sido Subsecretario en la Secretaría de Agricultura, y Subsecretario en la Secretaría de la Reforma Agraria en México entre 1988 a 1994. En 1995 me desempeñé como Director de Desarrollo Rural de la FAO en Roma y desde 1997 hasta 2005 fungí como Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Como escritor soy miembro Fundador de La Jornada y colaborador de la Revista Nexos. Actualmente soy Profesor visitante en el Taller de Teoria Política de la Universidad de Indiana en Bloomington, dirigido por los profesores Vincent y Elinor Ostrom. Trabajo dos proyectos de investigación:Los dilemas de las democracias frágiles en América Latina y Las fallas en la acción colectiva: el caso de las agencias multilaterales de desarrollo.