sábado, enero 30, 2016

DESARROLLO TERRITORIAL

La desigualdad al interior de los países, entre regiones y territorios con niveles de bienestar y desarrollo muy disímiles, es una preocupación cada vez mayor en el ámbito mundial.

Con el derrumbe del modelo de sustitución de importaciones y el  impulso de un casi nuevo evangelio, el énfasis se puso en privatizaciones, desregulaciones y apertura comercial. Una consecuencia nada menor fue el abandono en el discurso oficial, de las políticas sectoriales. Nadie en México olvida la famosa frase, por su simpleza y por sus consecuencias, sobre que la mejor política industrial es la que no existe.

En los hechos persistieron algunas políticas sectoriales, particularmente en el sector agropecuario. Esto se explica por las coaliciones de intereses de los grandes agricultores y ganaderos y las empresas agroindustriales y agroalimentarias que capturaron y continúan haciéndolo, gran parte de los recursos públicos y particularmente de los subsidios orientados al campo.

Por otra parte a fines de los noventas y con el nuevo siglo se generó en muchos países de la Región, entre académicos, organizaciones sociales y diseñadores de políticas públicas la convicción que la mejor manera de superar esa captura de las políticas y lograr una reorientación de los recursos públicos hacia el combate a la endémica pobreza urbano-rural consistía en articular lo sectorial en una dimensión territorial del desarrollo.

Este reflexión en buena parte era un reconocimiento a las políticas de desarrollo regional, que se impulsaron con éxito variable, en muchas partes del continente americano. Además ejercieron una  especial atracción las políticas de desarrollo territorial impulsadas en diversas regiones por la Unión Europea.

Desde organismos multilaterales y bilaterales de cooperación se generó un impulso para que los países latinoamericanos establecieran en sus agendas la prioridad al desarrollo rural con enfoque territorial. A ello también contribuyeron algunos académicos como Alain de Janvry y Manuel Chiriboga y una variedad de organizaciones de pequeños productores.

Pero el documento seminal que contribuyó a cuajar programáticamente esas ideas fue elaborado por Alexander Schejtman y Julio Berdegue, en 2004 intitulado Desarrollo Territorial Rural.

De entonces para acá varias transformaciones en los ámbitos rurales derivado de cambios sociodemográficos, económicos, de la reducción de la pobreza, del peso de las exportaciones de materias primas en el desarrollo de varios países y luego nuevamente una tendencia al estancamiento económico; han hecho aun mas visible el debate sobre la manera de articular políticas sectoriales y territoriales.
Particularmente la forma en que se han expandido las grandes metrópolis y las ciudades intermedias conduce a una revisión sustancial de las implicaciones políticas en relación a los vínculos urbano-rurales, a la naturaleza tanto de la ruralización urbana como de la urbanización rural, al peso que juegan los flujos migratorios externos e internos. Lo anterior genera una serie de dilemas relacionados con el diseño e implementación de políticas que son de origen multisectoriales , que abarcan diversos niveles de agregación desde lo local, lo meso regional, y lo nacional, y que exigen atender a una multiplicidad de actores.

Por ello ha sido muy oportuna la realización en Puebla, auspiciada por un notable centro de investigaciones rurales latinoamericano (RIMISP), de la Conferencia Internacional sobre Desigualdad Territorial y Desarrollo.


La conferencia contó con la presencia de especialistas de varios países americanos europeos, africanos y asiáticos. Muchos temas relevantes fueron discutidos resaltando en mi opinión dos de ellos: los vínculos urbano-rurales y las instituciones y la gobernanza requeridas para impulsar el desarrollo territorial. Recomiendo revisar estas discusiones en http://territorialconference2016.rimisp.org/

sábado, enero 16, 2016

MEXICO 2016: QUISIERA SER OPTIMISTA


Pero no puedo serlo ya que  Ziggy Stardust que me acompañó desde mi nacimiento se ha ido hace unos días y solo podré añorar a mis Heroes.

Desde hace varios años el país atraviesa un crisis en cuatro dimensiones. Uno, la crisis económica producto de la caída del precio del petróleo se desvela en toda su magnitud. Impacta a las finanzas públicas y genera desequilibrios macroeconómicos. Como señala Rogelio Ramírez de la O (El Universal, 13-01-16) la crisis mundial le pega a México como país emergente, productor de petróleo y exportador de manufacturas.
Dos, el deterioro del sistema de partidos se ilustra todos los días sin necesidad de encuestas, con el simple comportamiento de los dirigentes de las principales formaciones.
Tres, la crisis de seguridad pública apenas ayer nuevamente puesta en los reflectores por el estudio de Amnesty Internacional. Señala el reportero de esta casa Jose Antonio Román que “la organización internacional de derechos humanos destacó que casi la mitad de las 27 mil 600 personas desaparecidas o no localizadas, de acuerdo con cifras oficiales, se han registrado durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto; 3 mil 425 en 2015”. El reporte de AI condensa una larga trayectoria de graves falencias de las instancias judiciales y de seguridad pública del país. A su vez, Iguala además de un crimen execrable, es la expresión plástica de una profunda y larvada crisis del sistema de justicia.
Cuarto, la magnitud de cada una de estas crisis se multiplica con la ausencia de un puente mínimo de confianza de los ciudadanos frente a las autoridades sean o no gubernamentales. Las instancias no estatales como la iglesias, los medios de comunicación o la elite empresarial harían bien en revisar las diversas encuestas de opinión recientes sobre la confianza ciudadana en todo tipo de instituciones, incluyendo las antes mencionadas.
En este contexto interesa subrayar dos afirmaciones en el análisis de Latinobarómetro del año pasado. La primera es que “lo que antes era una anomalía, (como forma de participación en las democracias liberales): la protesta no autorizada, hoy en América Latina es lo usual. La participación es quizá el indicador más duro que diferencia la democracia de tipo liberal, de lo que sucede en la región”.
La segunda es que el sistema pierde capacidad para representar a un ciudadano que está y se siente empoderado derivado de la tensión entre el acceso y cierto ejercicio de sus derechos individuales y cierto aceptación de un ejercicio colectivo de defensa de esos derechos aunque circunscrito a redes informales pequeñas y cerradas en el núcleo familiar o con vecinos y conocidos.

Eso dos elementos conducen a subrayar la convergencia de movilizaciones “entre los más pobres, los que se sienten más pobres, lo que sin ser pobres no están invitados a la fiesta, son ciudadanos empoderados que también tienen motivos para salir a protestar”. Se trata de empero de una “participación desarticulada” en el sentido que no concluye en formas orgánicas más alla de las pequeñas redes de conocidos o familares a quienes se les tiene confianza.

Pensando en cómo reconstruir esa confianza que no existe recordé una larga entrevista que Rodríguez Zapatero concedió a El País hace algunos años. Al preguntársele sobre su declaración en el sentido que el fin de la violencia no tendrá nunca un precio político pero que la política jugaría un papel importante afirma: “qué política contribuye a terminar con la violencia? Ante todo la extensión del deseo de paz, la dignidad de elevar la voz ante lo que supone el más grave atentado a los derechos humanos que es la utilización del terror y del crimen”.

Esa me parece la actitud que se requiere en México por parte de todos los actores políticos y sociales para emprender, en un año amenazante, el largo camino que conduzca a la reconstrucción de la confianza.

domingo, enero 03, 2016

2016: NO SE VE BIEN

2016 estará  fuertemente impactado por al menos tres secuencias de eventos. El terrorismo y en particular el Estado Islámico y su consecuencia mas directa en la crisis de refugiados, las elecciones presidenciales en Estados Unidos y las crisis de gobernabilidad glocal –global y local-como cambio climático, geopolítica, económica de solidaridad.
Frente a las dictaduras o estados autoritarios en el mundo pero particularmente en el Medio Oriente hay un dilema difícil de resolver: ¿es preferible dictadores con regímenes estables o intentos de cambio de régimen impulsados desde fuera?
Como decía en mi articulo anterior la respuesta al dilema depende de la perspectiva desde la cual estas colocados. Para una potencia como Estados Unidos probablemente la respuesta sea dictaduras estables. Pero con lo vimos en los eventos de Libia, Egipto, Siria y Yemen las cosas duran hasta que se acaban. ¿Cuándo tiempo le queda a la estabilidad de la dictadura saudí, el verdadero blanco del Estado Islámico? Y por otro lado las intervenciones, aun la supuestamente humanitarias llevan a enorme inestabilidad.
El tema es absolutamente trascendente para el mundo pero particularmente para Europa y para Estados Unidos. Europa sufre las consecuencias de dos carencias propias. Una es que desde los círculos de poder nunca se pensó en una unificación real y profunda de las sociedades y sus muy diversas culturas, sino que se apostó centralmente a la carta económica y muy reducida a la moneda común y a los intercambios comerciales. No se entendieron los profundos cambios demográficos en sus sociedades en particular el envejecimiento de su población y el peso mayor en lo económico, lo político y lo cultural de la población migrante pero establecida de manera permanente en esos países. Mas que a la profundidad del pacto europeo apostaron a la expansión y por ello aceptaron a países que dudosamente alcanzan mínimos estándares de democracia y pluralismo particularmente de los ex países comunistas. Por otra parte, la política exterior europea estuvo fuertemente impregnada por una idea muy de la guerra fría –Estados Unidos es la policía del mundo- que nunca ha sido completamente cierta pero que lo es menos a partir de la caída del muro de Berlín.
La campaña presidencial en Estados Unidos expresa estas tensiones. Estados Unidos no puede renunciar a su papel de gran potencia porque sus elites creen en esto salvo que algunos sectores quieren los beneficios de gran potencia –imponer una moneda mundial, por ejemplo- sin asumir sus responsabilidades y obligaciones globales. Entonces se producen adefesios como Carson, Cruz y Trump cuya base social –de este ultimo- esta constituida por blancos de mas de 45 años, ex obreros industriales afectados por los tratados comerciales que han perdido su estatus de clase media –no mas de dos carros, casa propia y vacaciones en Disneyland. Además se encuentran tremendamente afectados por la epidemia de la heroína cuya demanda se ha incrementado como consecuencia de la adicción de este sector a los medicamentos para curar diversos tipos de dolores físicos.
Finalmente están las crisis de gobernabilidad mundial. Por un lado es claro que antes que se caiga en pedazos, el nuevo secretario general de Naciones Unidas tendrá que realmente hacer una reforma profunda y una severa reducción y focalización de sus objetivos. Los organismos de Bretton Woods son lo mas disfuncional que existe en la gobernanza mundial. Parece think-tanks y no organismos para orientar las políticas monetarias, de comercio o de desarrollo. Su ineficiencia es sencillamente ridícula. Y mientras tanto, se apilan los nuevos retos en materia de cambio climático, de crisis económicas y sobre todo de un nuevo sentido compartido sobre el mundo que habitamos.
Así es que en panorama no se ve bien.

En mi próximo articulo abordare el panorama en el 2016 para México. Tampoco se ve bien.

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