domingo, mayo 22, 2016

EN TORNO A LA GOBERNABILIDAD

La gobernabilidad puede entenderse como un estado de equilibrio entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad del Estado para responderlas. Alcanzar este equilibrio representa un problema que se hace palpable en las sociedades contemporáneas a través de las manifestaciones masivas de inconformidad con respecto a la representatividad, al desempeño de los gobiernos y de otras instituciones como los partidos.

Sectores partidarios del predominio de las pautas del mercado como reguladoras de las relaciones sociales han aducido que con el incremento del carácter democrático de los sistemas políticos y el compromiso igualitario de los Estados, se generan factores de ingobernabilidad.

Su conclusión ha descansado en las siguientes premisas: 1) en democracia, los modelos  de autoridad son cuestionados y la confianza hacia ellos se reduce, 2) la satisfacción de demandas sociales aumenta sus expectativas, generándose más demandas que terminan sobrecargando el Estado; 3) la pluralidad democrática hace más costosa la agregación y articulación de intereses. La contención de la democracia se propuso desde entonces como fórmula de gobernabilidad. La apatía política se convertiría, bajo esta lógica, en un mecanismo para el sostenimiento de la democracia. (Crozier ,Huntington y Watanuki, 1975)

Descrito así el panorama cabe preguntarse por los riesgos implícitos en las políticas que, yendo en dirección contraria, promueven la ampliación del bienestar y la participación social. ¿Podrían desembocar en el desbordamiento de las capacidades del Estado y la consecuente frustración social frente a la democracia?

En primer lugar, es cierto que las sociedades se han vuelto más críticas a la autoridad. Las estructuras cerradas y excluyentes que desde las cúpulas gubernamentales pretenden definir la direccionalidad de la política son cuestionadas, a veces de manera espasmódica, pero siempre inequívoca en cuanto que expresan deseos ciudadanos de participar y de ser tomados en cuenta en decisiones que les afectan.

En segundo lugar, la idea de que las expectativas de la población crecerán sin control cuando éste asume políticas comprometidas con el bienestar, la igualdad o la participación;  también es cuestionable.

Hay desde luego el propio autocontrol de los demandantes sean ciudadanos individuales y sobre todo organizaciones. Pero que no excedan la capacidad de respuesta del Estado depende a) de los propios instrumentos con que cuente el Estado, y b) de la transparencia y veracidad con la cual los representantes gubernamentales atienden las demandas ciudadanas.

La pluralidad por lo demás no es algo que haya surgido con la democracia; su reconocimiento sí. Éste ha sido producto de largas luchas contra la exclusion y la discriminación.

La profunda transformación en las conciencias en esta dirección será difícilmente reversible, habrá que aprender a crear mecanismos más eficaces de agregación y articulación de intereses que nos permitan encontrar horizontes en común.

Pero es cierto que un estado debilitado requiere un largo y complejo proceso de reconstrucción. En las elites se regodean con la idea de lo que Gramsci llamaba una revolución pasiva. Pero en las sociedades  proliferan junto a manchas de intolerancia y delincuencia, nodos de activismo cívico. Faltan espacios vinculantes más permanentes, pero ahí está la energía. En esos ámbitos se libra la reconstrucción de un estado democrático de la sociedad.


Mis reflexiones anteriores están insertas en un conjunto de expresiones sociales o políticas contemporáneas que demandan ser revisadas con minuciosidad. Sea la campaña de Bernie Sanders en Estados Unidos, Corbyn en el laborismo del Reino Unido, Podemos en España, el Nuit Debout de Paris, el impeachment de Dilma en Brasil o la crisis venezolana; son síndromes de problemas mayors, no sólo de las izquierdas, sino también y sobre todo de la democracia.

viernes, mayo 06, 2016

ALGO ANDA PODRIDO POR DOQUIER (4)

Brasil. No deja de ser aleccionador que la coalición de pillos que se organizó para desaforar a la presidenta Dilma comienza a desmadejarse por donde tenía que hacerlo. El líder de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha quien articuló la variopinta “coalición” parlamentaria para el impeachment estaba siendo procesando por varios delitos. Antier en un decisión unánime el Supremo Tribunal Federal decidió que Cunha dejara su escaño y la presidencia de la cámara legislativa. Lo sorprendente es el tiempo que le tomó al Supremo decidir sobre un personaje mejor descrito como un corrupto en serie. Como sugiere Nepomuceno (06/05) en este diario “De haber atendido antes al pedido del procurador general , otro sería el desarrollo del golpe institucional contra Rousseff”.

Estados Unidos. El triunfo de Trump en las primarias republicanas de Indiana aparentemente hace inevitable su nominación como candidato presidencial republicano. Comienza también a asomarse la división de todos tan temida. Para empezar los dos expresidentes republicanos de la casa Bush han decidido hacer público que no votaran por el magnate inmobiliario. Paul Ryan el poderoso líder republicano en la Cámara de Representantes “aún no está preparado para apoyar a Trump”. Y entre los donantes billonarios típicos del partido republicano hay desconcierto. Lo que no deja de llamar la atención es la sorpresa de los sorprendidos. Fue la propia elite republicana la que prohijo al Tea Party, la que promovió la campaña contra Obama –por presuntamente no haber nacido en Estados Unidos- en donde Trump alcanzó una inicial notoriedad política, y la que ante el regocijo de juez Scalia y del ala conservadora de la Corte Suprema promovió y ganó la vergonzosa iniciativa de Citizens United por medio de la cual se garantizó la injerencia definitiva de los billonarios en las campañas electorales americanas.

España. No se pudo conformar una coalición de gobierno y en consecuencia se tendrán nuevas elecciones en junio. Visto el comportamiento errático de Podemos –que es en sí misma una coalición de fuerzas y tendencias- y en cambio la actitud mas responsable de Izquierda Unida es altamente probable que aquello que Podemos había rechazado el año pasado ahora ocurra, es decir aliarse con IU. Por su lado el PSOE viene consolidando un polo centrista con Ciudadanos y es posible que la ineptitud y corrupción desbocada de Rajoy haga que un sector del electorado del PP se jale a este nuevo polo centrista. Algo de esto se percibe en los primeros sondeos a partir de que fue imposible una coalición de gobierno e inevitable la nueva convocatoria electoral. Sin embargo el tema central es la corrupción de un sector de la clase política y la disfuncionalidad institucional.


Diseño institucional. Los tres ejemplos que menciono me hicieron regresar a un texto indispensable de Juan Linz (Journal of democracy, invierno 1990) sobre los peligros del presidencialismo y las ventajas del parlamentarismo. Ahí advertía sobre los peligros pleblicitarios del presidencialismo que luego Guillermo O’Donnell llama democracia delegativa, y Fareed Zakaria democracia iliberal y más recientemente Steven Levitsky denomina autoritarismo competitivo. Aunque con matices diferentes en todos los casos resalta la importancia de las reglas y de los actores en un ejercicio de rectificación democrática que por permanente no puede ser desatendido sin graves consecuencias. No deja de llamar la atención hoy lo Linz consideraba uno de los problemas del presidencialismo: lo que denominó la legitimidad dual entre el poder Ejecutivo y el poder Legislativo que hemos visto asomar a lo largo del régimen Obama en Estados Unidos, el modelo presidencial por excelencia.

sábado, abril 23, 2016

ALGO ANDA PODRIDO EN BRASIL

Antes de embarcarnos en el lodo de la política brasileña en necesario contextualizar.

El Partido del Trabajo. El PT nace en 1980 después de la exitosa huelga de los trabajadores del cinturón industrial de São Paulo en 1978-79 (en plena dictadura militar). Después de tres sucesivas derrotas en las elecciones presidenciales  Lula, alcanza la presidencia del país primero en 2002 y después en 2006. Dilma Rousseff, gana en 2010 y nuevamente es electa por mas de 50 millones de brasileños en 2014. 

La transformación brasileña. En poco tiempo Brasil se convierte en la séptima economía mundial. Las inversiones extranjeras directas se incrementan, en términos absolutos, de 24 a 62 mil millones de dólares. La deuda externa que representaba 45% del PIB en 2003 se reduce a 14% en 2013. En 2005 la pobreza en Brasil abarcaba el 36.4% de la población, un dato que se reduce a la mitad para 2012 (18.6%). El índice de Gini se reduce de 59 en 2001 a 53 en 2011; una mejora a pesar de la cual Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales a escala mundial.

Los 3 programas estrella. Bolsa Familia, el programa de transferencia condicional de liquidez a las familias más pobres inaugurado a fines de 2003; el Programa de aceleración del crecimiento introducido en 2007 para expandir y modernizar las infraestructuras del país, y la ampliación del crédito al consumo de las familias más pobres de parte del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social en el segundo mandato de Lula.

¿Qué pasó entonces?

Primero. La fuente fundamental de ingresos externos las materias primas se desplomó, afectando el crecimiento de la economía, disparando la inflación, y la tasa de cambio e impactando el nivel de ingreso sobre todo de las nuevas clases medias.

Segundo. El disfuncional sistema político brasileño que es mayoritario con enfásis proporcional. Para elecciones presidenciales, es mayoritario a dos vueltas. Para senadores es mayoritario a una vuelta. Para diputados locales y federales es proporcional en lista cerrada no bloqueada. Todo converge para generar una enorme fragmentación de partidos políticos. Treinta partidos con representación en el Congreso. Ninguno ha contado desde el regreso a la democracia en 1985, con una mayoría simple por sí solo. Todos han tenido que gobernar en coalición. El PT como partido en el gobierno cuenta con menos de cien diputados de los 513 diputados.

La corrupción. El diseño institucional favorece también coaliciones frágiles. Las dos formas de desarrollarlas  ha sido distribuir puestos gubernamentales entre los miembros de la coalición. El esquema como se aprecia bien favorece la corrupción. La corrupción es el lubricante que permite que el sistema funcione.

El estado actual de la corrupción en Brasil. Hay varios procesos judiciales en marcha. Los dos mas comentados en los años reciente el mensalao –una nómina ilegal con dinero trangulado entre el gobierno y sector privado que implica a casi todo el congreso, y el Lava Jato –literalmente lavado a presión- ligado a la empresa estatal Petrobras. Pero hay juicios en marcha por financiamiento ilegal de campañas. Casi todos los principales dirigentes políticos incluyendo los lideres de las dos Cámaras y casi todos los dirigentes partidistas están implicados.

Y Lula y Dilma? A la presidenta la acusan de maquillar cifras presupuestales –como lo han hecho todos los presidentes de Brasil. A Lula aún no se sabe si lo acusarán de dos presuntos delitos relacionados con un apartamento y un predio agrícola de su propiedad.

Tres preguntas. ¿Se puede mantener la estabilidad de un sistema presidencial con pluralidad de partidos?
¿Es posible para las izquierdas construir un camino intermedio entre el cinismo del poder y una política testimonial?

¿Cómo enfrentar mejor la corrupción y la impunidad?

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