sábado, noviembre 22, 2014

EL DERECHO A UN FUTURO NO PRONOSTICADO: MOVILIZACIONES E INSTITUCIONES

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN LA JORNADA EL 22 DE NOVIEMBRE DE 2014

El derecho a la indignación pacífica se expresó el jueves nuevamente, a pesar de un pequeño grupo de provocadores. No veo que la movilización social decrezca en el horizonte más inmediato y más bien los próximos diez días serán cruciales. Para avanzar en un solución que articule justicia y paz, movilización como medio de producción de instituciones; es indispensable desagregar la complejidad de los problemas involucrados.

Como se ha insistido es imposible avanzar en otros ámbitos sin una convincente y comprobada narrativa sobre los 43 normalistas desaparecidos. Junto a lo cual el castigo penal y político a todos involucrados en los diversos crímenes, requiere ser expedito e irrefutable.

Para resolver el centro visible de esta profunda crisis es necesario recorrer el itinerario que desemboca en el momento actual.

Las reformas estructurales de los noventas  necesitaban de dictaduras militares o de gobiernos autoritarios para llevarse a cabo. 20 años después en regímenes democráticos, la construcción de consensos exige un enorme esfuerzo de negociación política y  una profunda y deliberada reconstrucción institucional.

Las reformas estructurales de 2013 se impulsaron en el ámbito de una democracia caracterizada por su debilidad institucional. Otras prácticas operativas no formalizadas pero  con fuerte incidencia –especialmente el clientelismo, patrimonialismo y en efecto, la corrupción- llenan los vacíos no ocupados por las instituciones formales, junto a diversos patrones altamente desagregados de acceso directo al diseño de políticas públicas. La democracia delegativa (O’Donnell) supone una ciudadanía relativamente pasiva cuyo mayor acto político es concurrir regularmente a las urnas.

Pero en la sociedad mexicana proliferan junto a manchas de intolerancia y delincuencia, nodos de activismo cívico. Faltan espacios vinculantes más permanentes, pero ahí está la energía. En esos ámbitos se libra la reconstrucción de un estado democrático de la sociedad. Se trata de una forma de activismo ciudadano que combina movilizaciones, expresiones urbanas de protesta, negociaciones y propuestas programáticas. Sus narrativas están insertas de manera notable en el amplio espectro de los derechos humanos perfilando así una democracia liberal que intenta responder a cómo gobernar el pluralismo.

Me parece que la disputa política hoy se define entre quienes asumen la democracia como un compromiso con el pluralismo sustentado en el respeto y la ampliación de los derechos fundamentales, y quienes con argumentos relacionados con la gobernabilidad buscan reducir la democracia a su ámbito procedimental.

El economista heterodoxo, Albert Hirschman utilizando en un ensayo la figura del “posibilista” convocaba a la experimentación, y a confrontar la realidad contra las panaceas, que siempre erijen barreras para entender bien y para actuar mejor.

Jeremy Adelman autor de una gran biografía intelectual de Hirschman (2013) dice que la “brújula ética del posibilista era un concepto de libertad definida por Hirschman como “el derecho a un futuro no pronosticado”. El derecho a un futuro no pronosticado es en realidad un ejercicio de reformismo adaptativo.

En esta perspectiva, creo yo, el Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD) elaboró un documento que suscribimos muchos colegas  intitulado Las ruinas del futuro (http://www.ietd.org.mx/mexico-las-ruinas-del-futuro/) cuya lectura sugiero. Entre otras reflexiones se propone siete temas para el acuerdo político y social, entre los cuales la prioridad a los derechos humanos, la reforma de las instituciones de justicia y la reconstrucción del ámbito municipal, el tema de la pobreza y la desigualdad y el rescate e impulso de las normales y las normales rurales; el combate a la corrupción y la discusión sobre cómo enfrentar la evidente crisis de representatividad.






domingo, noviembre 16, 2014

AYOTZINAPA de David Huerta

Mordemos la sombra
Y en la sombra
Aparecen los muertos
Como luces y frutos
Como vasos de sangre
Como piedras de abismo
Como ramas y frondas
De dulces vísceras
Los muertos tienen manos
Empapadas de angustia
Y gestos inclinados
En el sudario del viento
Los muertos llevan consigo
Un dolor insaciable
Esto es el país de las fosas
Señoras y señores
Este es el país de los aullidos
Este es el país de los niños en llamas
Este es el país de las mujeres martirizadas
Este es el país que ayer apenas existía
Y ahora no se sabe dónde quedó
Estamos perdidos entre bocanadas
De azufre maldito
Y fogatas arrasadoras
Estamos con los ojos abiertos
Y los ojos los tenemos llenos
De cristales punzantes
Estamos tratando de dar
Nuestras manos de vivos
A los muertos y a los desaparecidos
Pero se alejan y nos abandonan
Con un gesto de infinita lejanía
El pan se quema
Los rostros se queman arrancados
De la vida y no hay manos
Ni hay rostros
Ni hay país
Solamente hay una vibración
Tupida de lágrimas
Un largo grito
Donde nos hemos confundido
Los vivos y los muertos
Quien esto lea debe saber
Que fue lanzado al mar de humo
De las ciudades
Como una señal del espíritu roto
Quien esto lea debe saber también
Que a pesar de todo
Los muertos no se han ido
Ni los han hecho desaparecer
Que la magia de los muertos
Está en el amanecer y en la cuchara
En el pie y en los maizales
En los dibujos y en el río
Demos a esta magia
La plata templada
De la brisa
Entreguemos a los muertos
A nuestros muertos jóvenes
El pan del cielo
La espiga de las aguas
El esplendor de toda tristeza
La blancura de nuestra condena
El olvido del mundo
Y la memoria quebrantada
De todos los vivos
Ahora mejor callarse
Hermanos
Y abrir las manos y la mente
Para poder recoger del suelo maldito
Los corazones despedazados
De todos los que son
Y de todos
Los que han sido
David Huerta

2 de noviembre de 2014. Oaxaca

sábado, noviembre 15, 2014

ESTRELLAS IRACUNDAS

Del gran poeta Efraín Huerta:
Éramos como estrellas iracundas:
llenos de libros, manifiestos, amores desolados,
desoladamente tristes a la orilla del mundo,
víctimas victoriosas de un
severo y dulce látigo de aura crepuscular,
descubríamos pedernales-palabras,
dolientes, adormecidos ojos de jade
y llorábamos con alaridos de miedo
por lo que vendría después
cuando nuestra piel no fuera nuestra
sino del poema hecho y maltrecho,
del papel arrugado y su llama de intensa livideces


sábado, noviembre 08, 2014

AYOTZINAPA: EL PROBLEMA CUANDO LA SOLUCION ES EL PROBLEMA

ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN LA JORNADA EL 8 DE NOVIEMBRE DE 2014
Se escucha con frecuencia la necesidad de convocar a un pacto nacional contra la violencia. El Presidente Enrique Peña Nieto ya anunció que en los próximos días convocará a los representantes de los tres Poderes de la Unión, a las fuerzas políticas y a las organizaciones de la sociedad civil para asumir el compromiso de emprender cambios de fondo que fortalezcan a nuestras instituciones “para que unamos esfuerzos en favor del Estado de derecho, combatir la corrupción y cerrar el paso a la impunidad”.
El Consejo Coordinador Empresarial (CEE), el pasado 29 de octubre,  hizo un llamado para arribar a “un Pacto que nos permita concretar los avances … en asuntos tan relevantes como la seguridad, el Estado de Derecho, la justicia, el combate a la corrupción e impunidad y la democracia”.
A veces los pactos han servido para mucho. Pienso en los pactos anti-inflacionarios de fines de los ochenta. Los  grandes pactos sociales durante las presidencias de Lázaro Cárdenas, de Avila Camacho y de Miguel Alemán uno para promover la justicia distributiva y otros para impulsar la industrialización del país; terminaron generando un estructura corporativa que permitió asentar una gobernabilidad autoritaria funcional durante varias décadas.
Pero a menudo los pactos no llevan a ninguna parte salvo a desgastar el nombre mismo. ¿Cuántas veces en la última década se han suscrito pactos por la seguridad pública? ¿Y con cuál resultado?
El horrendo crimen colectivo en Iguala sólo hace explícita la articulación, que se expande en muchas regiones del país entre crimen organizado y corrupción política.
Desde que se desarrollaron las reformas estructurales de los noventas las mentes más lúcidas subrayaron la necesidad de establecer secuencias en la aprobación e implantación de las reformas. Una mal secuencia podría afectar el conjunto de las reformas. La secuencia es crucial para un pacto que abarque la violencia, la corrupción, la impunidad, el estado de derecho.
Primero partamos de la realidad en la que nos encontramos para evitar saltos al vacío.  Hay 43 jóvenes desaparecidos y presuntos culpables, probablemente no todos y seguramente no en todas las instancias de gobierno involucradas. Si esto no se resuelve con razonable aceptación social, forzar un pacto, para muchos aparecerá como un mecanismo de desviación y no como una instancia de deliberación democrática para la grave crisis que aqueja al Estado mexicano.
Segundo es indispensable un buen diagnóstico del momento actual. Se trata de una crisis de un régimen político constituido por tres fuerzas principales pero excluyente de otras fuerzas ciudadanas, y un Estado disfuncional frente a una sociedad plural pero desarticulada, y débilmente implantado a lo largo del país. Todo esto en medio de una crisis de credibilidad hacia casi todas las instituciones por parte de segmentos importantes de la sociedad.
Tercero, la crisis es institucional y territorial. Todo aparece como que el poder central se desmadejó dejando constelaciones y archipiélagos colonizados por diferentes poderes fácticos entre ellos desde luego las bandas del crimen organizado, pero no sólo. Se requiere entre otras cosas una amplia y profunda reforma municipal que construya con los habitantes de los municipios y sus localidades nuevas formas de ejercicio de poder.

Cuarto, ningún discurso, ninguna legislación es suficiente para generar la confianza que se necesita en materia de transparencia, rendición de cuentas y combate a la impunidad, sin castigos a responsables de acciones criminales en los altos niveles de la jerarquía. No se trata de actos ejemplares como los que ocurrían en el pasado, sino de una auténtica limpieza, minuciosa y estrictamente apegada a reglas claras. Tuve la tentación de sugerir ver la película Z de Costa Gavras. Pero el final invita a la reflexión sobre las virtudes del gradualismo.

sábado, octubre 25, 2014

AYOTZINAPA: LA RECONSTRUCCION DEL ESTADO

ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN LA JORNADA DEL 25 DE OCTUBRE DE 2014

La manifestación del DF el miércoles podrá ser vista en retrospectiva como el momento de quiebre con una situación que combina brutalidad criminal, des-gobierno, corrupción, impunidad y privilegios para unos cuantos.
En la manifestación de miércoles predominantemente estudiantil se encuentran las mejores tradiciones de las luchas sociales en el país. Planteamientos concisos y consensados, protesta enérgica y al mismo tiempo expresiones ordenadas, auto-organización y respeto a terceros.
Ya antes el movimiento politécnico ha dado muestra inequívocas de una combatividad que honra la larga tradición de lucha del Poli, y de una clara comprensión del contexto en el que se insertan.
Las buenas noticias están empañada empero por la indignación y el dolor que nos provoca a todos, los brutales crímenes que se han cometido en Iguala, y en general en muchas regiones del país. La exigencia respecto a los 43 normales desaparecidos forzadamente, y al castigo a los culpables materiales e intelectuales del crimen pesa profundamente en el ánimo social.
Ciertamente la PGR ha presentado una relación de hechos basada en sus averiguaciones y en confesiones de inculpados que apuntan hacia un acuerdo macabro  que involucra grupos criminales, autoridades municipales, policías y presumiblemente políticos locales. También es evidente como en otros lugares del país la ausencia del Estado o para decirlo de manera más precisa su muy débil presencia.
Por todo lo anterior que estos crímenes no queden sin un severo castigo es apenas un paso en una dirección inevitable: la reconstrucción del estado mexicano.
He planteado en estas páginas una interpretación de la transición democrática en México. Entre 1977 y 1997 se da gradualmente una transición desde las reglas electorales que abre la puerta a la alternancia en los poderes ejecutivos y legislativos. Genera también un sistema de tres partidos principales.
Más que actos fundadores la transición mexicana gradual en sus ritmos, fue sobre todo una mezcla de acoplamiento institucional y transformismo político. El eje autoritario de viejo régimen: presidencialismo más partido hegemónico más interacción entre reglas formales establecidas en la Constitución, y un amplio abanico de reglas informales y facultades meta-constitucionales; se fue paulatinamente debilitando sin ser sustituido por otro arreglo de gobernabilidad acorde con un contexto de mayor pluralidad y competencia electoral.
Lo que siguió a partir de 1997 ni siquiera fue continuidad bajo la conducción de otro partido, sino una consistente decadencia en donde el centro político se desmadeja, combinada con una emancipación desordenada tanto de las entidades federativas como de ámbitos de la sociedad, al tiempo que opera la colonización de franjas del aparato estatal o de territorio nacional por un sinnúmero de poderes fácticos incluyendo a las empresas mineras que ocuparon como ejércitos invasores vastos territorios, hasta bandas del crimen organizado. En síntesis un régimen político fuerte alrededor de tres partidos pero excluyente de muchos núcleos ciudadanos,  y un Estado débil, disfuncional y con presencia e intervenciones desiguales en el territorio nacional; administrando la decadencia.
Reconstruir al estado debe tener por propósito central recuperar el territorio nacional. Desde varios ángulos. El sistema de transparencia y rendición de cuentas para reducir corrupción, impunidad y sobre todo privilegios. La necesidad de avanzar en una auténtica reforma municipal pensando en éste como el primer eslabón de la fortaleza de un Estado reconstituido territorialmente. Una acción que tiene algo de simbólico pero mucho de visión estratégica sería un programa real auténtico, no retórico que termine cuarenta años o más de hostigamiento a las normales rurales y las fortalezca de suerte que se vuelvan la columna vertebral de una nueva sociedad rural

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Acerca de mí

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He sido dirigente del movimiento estudiantil de 1968, dirigente en el PMT, miembro fundador del Movimiento de Acción Política y del PSUM en los setentas. Miembro Fundador de la UNORCA. De abril a julio de 2006 fui el coordinador general de la campaña presidencial de Patricia Mercado. Como funcionario público he sido Subsecretario en la Secretaría de Agricultura, y Subsecretario en la Secretaría de la Reforma Agraria en México entre 1988 a 1994. En 1995 me desempeñé como Director de Desarrollo Rural de la FAO en Roma y desde 1997 hasta 2005 fungí como Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Como escritor soy miembro Fundador de La Jornada y colaborador de la Revista Nexos. De 2006 a 2009 fui profesor visitante en el Taller de Teoria Política de la Universidad de Indiana en Bloomington, dirigido por los profesores Vincent y Elinor Ostrom. He concluido dos libros listos para buscar un editor sobre la transición política en México. También acabo de concluir hace unas semanas una novela intitulada "esa pasión devoradora".